* Experiencia forma parte de un protocolo de acuerdo voluntario entre la Compañía y las comunidades indígenas ubicadas en el área de influencia de la minera.

 

Con una hermosa muestra de los trabajos en telar que realizaron mujeres collas de distintas comunidades indígenas ubicadas en la zona de influencia de Kinross La Coipa, se realizó la certificación del “Taller de Oficios”, proyecto impulsado por la Compañía.

 

En esta oportunidad, las mujeres aprendieron a teñir, hilar y tejer en telar, en una capacitación que se llevó a cabo durante 10 sábados allá en la cordillera, a cargo de la profesora Verónica Flores.

 

“El taller tuvo tres técnicas, teñido básico con vegetación, verduras y hierbas de la precordillera con el fin de recuperar identidad y fijar colores de la zona, después pasaron a la rueda eléctrica realizando sus propios hilados y, finalmente, pasamos a trabajar al telar María que les permitió hacer prendas como caminos de mesa, carteras, alforjas y pieceras”, explicó la relatora.

 

Con estas técnicas ellas ya están en condiciones de comenzar su emprendimiento, ya que además, el taller contemplaba la entrega de herramientas para su uso personal. “A cada participante se le entregó un telar María de 60 centímetros, una rueca eléctrica, lanas, vellones y un set de crochets”, explicó Isabel Claude, jefa regional de la Corporación Simón de Cirene, a cargo de la realización de estos talleres.

 

PARTICIPANTES

 

Un total de 12 mujeres de las comunidades collas Pastos Grandes, Sol Naciente y Comuna de Copiapó, participaron en esta instancia, que para ellas fue totalmente enriquecedora.

 

“Me gustó mucho, empecé de cero, me incorporé a un grupo muy ameno y grato, donde todo fue unión y compartir, aprendimos mucho de la profesora y también de nuestra anfitriona, la mamá Candelaria, quien es muy acogedora y estuvo siempre dispuesta a enseñarnos”, dijo Rita Quispe, de la comunidad Pastos Grandes.

 

Así mismo lo expresó, Vanesa Bordones, de tan solo 21 años, perteneciente a la comunidad Sol Naciente. “Una experiencia diferente siempre me gustaron los telares y los bordados, pero no le había dedicado el tiempo, pero aunque partí de cero, yo creo que eso va en la sangre porque se me dio fácil, rápido y me gustó mucho, además teniendo las herramientas se hace mucho más práctico”, agregó.

 

Esta instancia forma parte de un protocolo de acuerdo entre Kinross y las comunidades, la cual busca capacitar y generar capital humano, respondiendo al compromiso de la empresa con la comunidad.

 

“Conocimos sus inquietudes y ganas de aprender y estuvimos de acuerdo en entregarle las herramientas y brindar oportunidades de desarrollo para el rescate cultural que ellos como comunidades tanto anhelan”, explicó Guillermo Contreras, Gerente de Responsabilidad Corporativa y Relaciones Comunitarias Kinross.